Lo que el señor Lobo nos enseñó

 En Creatividad, Goliat

Si nos sigues desde hace un tiempo, habrás podido darte cuenta de que nos encanta el cine. Somos cazadores de frases del séptimo arte que aportan enseñanzas aplicables al día a día de una agencia de publicidad. En nuestra web puedes ver algunas de las que han pasado a nuestro particular ‘hall of fame’.

Uno de nuestros principales referentes es el Señor Lobo. Un personaje escrito por Quentin Tarantino y Roger Avary que en los 10 minutos que aparece en ‘Pulp Fiction’ es capaz de colocar más citas célebres por segundo que Paulo Coelho en una batalla de gallos.

El Señor Lobo nos representa muy bien porque nuestros clientes valoran la inmediata capacidad de respuesta y reacción que les aportamos.

¿Nos llaman? Allí estamos

¿Tienen un problema? Lo solucionamos.

Vemos qué cosas nos enseña el Señor Lobo y cómo podemos aplicarlo a nuestro día a día.

La reputación

Al Señor Lobo lo conocemos a través de una conversación telefónica. Jules está tenso (lo normal cuando vas cubierto de sangre, sesos y cachitos de cráneo), tiene que ocultar un cadáver y no sabe cómo hacerlo. Llama a su jefe, Marcellus, y mantienen una acalorada conversación que sube de tono hasta que el capo nombra al Señor Lobo. Solo escuchar el nombre de la solución que viene en camino es suficiente para calmar a Jules.

Tu fama te precede, cuida el servicio a tus clientes, dales las soluciones que te solicitan y ellos te valorarán y te recomendarán.

Soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.

Total disponibilidad

El Señor Lobo tiene toda la pinta de ser autónomo (epígrafe crimen organizado). Recibe la llamada mientras hace de anfitrión de un cóctel a las 9 de la mañana. Y no le importa dejar tirados a sus invitados para dar el servicio.

No hace falta llegar a tanto, el Señor Lobo es ficción, y todos necesitamos tiempo para hacernos unas cañitas con los amigos, pero estar al lado de tu cliente cuando te necesita es un valor intangible muy apreciado.

La información: El Briefing

De espaldas, sobre la cama y al teléfono, vemos a Lobo apuntando sobre su libreta: Jules (negro), Vincent (blanco), Jimmy, Bonnie, un cuerpo, sin cabeza.

El Señor Lobo hace las preguntas adecuadas para extraer la información relevante, los datos clave que guiarán el proceso de trabajo. Cuando llega a casa de Jimmy y Bonnie sabe perfectamente quién es quién, les llama por su nombre y da toda la sensación de manejar la situación completamente.

El briefing es el documento base de cualquier trabajo publicitario del que, una vez rellenado, hay que extraer las información relevante, los datos clave que guiarán el trabajo final. En Goliat tenemos nuestro propio briefing que puedes descargar aquí.

El tiempo y los recursos

El Señor Lobo tiene presente en todo momento el tiempo del que dispone: 40 minutos. En función de ese tiempo toma las decisiones: tapiza el coche con sábanas y mantas, porque es lo que tiene a mano y viste de hawaianos a los gangsters porque Jimmy, como buen americano, se fue de luna de miel a Hawai.

Quizás no sea la solución perfecta al problema pero es la solución adecuada con los condicionantes actuales. Gestionar eficazmente el tiempo y los recursos disponibles.

Proveedores Clave.

El Señor Lobo valora la colaboración de sus proveedores. Durante la escena necesita echar mano de dos Jimmy y Joe. Jimmy le cede la colcha que tejió su tía de Dakota y Joe se deshace del coche en el desguace.

El Señor Lobo no escatima y recompensa a ambos con unos buenos dólares recién extorsionados e, incluso, se lleva a Raquel (la hija de Joe) a desayunar para celebrar el trabajo bien hecho.

 

Conclusión

Y ahora vayamos al fondo del asunto. La verdadera enseñanza que nos deja el Señor Lobo.

‘El Señor Lobo no hacía falta’.

Párate a pensar un momento ¿Jules y Vincent, de verdad, necesitaban un tío que les dijera que era necesario limpiar el coche? ¿tapar la tapicería? ¿meter el cadáver en el maletero? Es obvio ¿no?

Todo lo que hace el Señor Lobo son cosas tan obvias, que dejan en muy mal lugar a nuestros gangsters-filósofos preferidos.

El día a día de las empresas nos lleva a no ver más allá de nuestros ojos, a bloquearnos con situaciones de presión que nos hacen perder el foco y no ver la solución más sencilla a los problemas que se nos plantean.

 

Piénsalo.

Y si sigues bloqueado. Llámanos.

Señor lobo.

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